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La verdad de las palabras

Este curso queremos inaugurar una sección divulgativa sobre etimología. Os invitamos a todos, profesores y alumnos, a participar: envíanos investigaciones etimológicas, palabras curiosas, descubrimentos y pesquisas que puedan iluminarnos a todos.

 


¿Qué es la etimología?

Esta palabra procede de las palabras griegas ἔτυμος, “verdadero” y λόγος, “estudio”, es decir, la etimología designa el estudio del sentido verdadero de las palabras a partir del estudio de su origen.

 


brindis

Prost! Santé! Στην υγειά μας! Cheers! Salutem plurimam!Cheers

El término proviene según el Diccionario de J.Corominas de la expresión alemana “Ich bring dir’s”, que significa “yo te lo traigo”. La frase corresponde a la exclamación que pronunciaron en 1527 los lansquenetes1 alemanes de Carlos V después de saquear Roma y ofrecerle la ciudad a su emperador mientras alzaban sus copas para festejar la victoria. La contracción de la frase se convirtió en la palabra brindis en italiano, y de ahí pasó al español.

Ya en el mundo clásico los comensales solían levantar y golpear sus copas para llamar la atención de los sirvientes durante las celebraciones.

1 Del alemán Landsknecht, servidor del país (Land, tierra y Knecht, servidor, empleado público). Es el nombre con que se designó a los mercenarios alemanes entre los siglos XV y XVII.

Etimología sugerida por Laura Lahoz, profesora de Latín.

 


castigar

tripalium1

¿Tiene algo que ver con casto y castidad? ¡Parentescos curiosos!

La palabra castigar procede del verbo latino castigare, compuesto por el adjetivo castus, “puro, virtuoso”, y el verbo agere “hacer”, de modo que castigare significa “hacer puro, purificar”.

Es evidente la relación de castigar con castigo o de casto con castidad. Por otra parte, incesto, del latín incestus, es el antónimo de castus (in-castus), es decir, “impuro, mancillado”. El verbo agere ha dado lugar a palabras como agenda (“lo que debe hacerse”), agente, agencia, ágil, agitar o agilidad, pero también acto, acta, acción, reacción, actor, reactor, reactivo y actuar.

Y hablando de castigar, un castigo romano usado para torturar esclavos era el tripalium, tres palos unidos en aspa en los que se inmovilizaba el cuerpo del reo para ser azotado sin compasión. Y precisamente de tripalium procede la palabra … ¡trabajo!

Etimología propuesta por Maha El Mouaden, alumna de 1º de Bachillerato.

 


invierno: invernar e hibernar

Invernar e hibernar no significan lo mismo, aunque ambos verbos tienen relación con el invierno. Invernar significa “pasar el invierno en algún lugar”; hibernar tiene el significado de “pasar el invierno en estado de hibernación o aletargamiento’: los osos o el ordenador hibernan, pero las grullas invernan en la laguna de Gallocanta.

¿Por qué estas dos palabras tienen una ortografía tan diferente si proceden de palabras latinas con h y b, hibernum o hibernare? La razón es que invernar procede del latín vulgar, es decir, del latín que hablaba el pueblo, y que fue cambiando las palabras fonéticamente y prescindió de cuidar la ortografía; en cambio, hibernar fue tomada del latín clásico.

invernar < invierno (cast.) < ivierno (cast.) < hibernum (lat.)

hibernar < hibernare (lat.)

La palabra invierno, que antes fue ivierno, viene del adjetivo latino hibernum que, unido a tempus (tiempo), designaba la estación invernal. Cuando las tropas romanas quedaban inactivas durante el invierno se mantenían en sus hiberna (cuarteles de invierno).

Etimología propuesta por Mariana Ruiz Osorio, alumna de 1º de Bachillerato.


 

capicúa

11, 313, 56.265 u 8.147.418Boletos_capicúas


Son números capicúas, es decir, se leen igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. La palabra procede de la expresión catalana cap i cua, “cabeza y cola“.

El catalán nos ha legado palabras curiosas como alioli, de al i oli, “ajo y aceite”, cantimplora, de canta i plora, “canta y llora”, probablemente por el ruido que hacer al gotear; o panoli,  pa amb oli, “pan con aceite”, o del valenciano pa en oli, usado para referirse a un buñuelo.

Igual que para los números, también hay un término para referirse a las palabras y las frases que se leen igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda: palíndromos, del griego palin (de nuevo, hacia atrás) y dromos (carrera, recorrido), “recorrido a la inversa”. Son palíndromos

ojo, asa, rajar, reconocer,
Adán no calla con nada,
Dábale arroz a la zorra el abad.

Etimología sugerida por Elena Raluy, profesora de Inglés.


salario

Salario

El salario es el pago que recibe un trabajador periódicamente. La palabra procede del latín salarium, que significaba “pago en sal”.

Antiguamente la sal era un bien precioso -se la describe como “el oro blanco”- pues, a falta de frigoríficos y congeladores, se usaba para conservar las carne y otros productos perecederos. Ya en el antiguo imperio egipcio está acreditado el uso de la sal como moneda de cambio que servía para pagar a trabajadores y soldados.  Pero es en el imperio romano cuando se generalizó el uso de la sal como retribución a los soldados y rápidamente la palabra salarium se adoptó para designar el sueldo de soldados y trabajadores.

También es latino el origen de la palabra sueldo, del latín solidum, que era el nombre de una moneda de oro con la que se pagó en alguna época del imperio romano a los soldados. De hecho la palabra soldado, relacionada con sueldo, designaría a la persona que reciben el solidum.

Etimología elaborada por Lorena Martín, alumna de 1º de Bachillerato.


 mochila

5d66bf8d07cfd602e097ded2a053188a¡La mochila es cosa de muchachos!

El origen de esta palabra es curioso por su significado y por su extraña evolución etimológica.

Remonta a la palabra latina mutilus (relacionada con el español mutilar) que significaba “mutilado” o “mocho”, y en el lenguaje coloquial “rapado”. Esta palabra evolucionó a motil, que se usó para designar al “muchacho” o al “criado” por la costumbre de trasquilar a los mozos.

La palabra motil pasó al vasco como motxil. Se trata de un fenómeno extraño ya que el vasco no es una lengua romance y es muy raro que importe raíces latinas.  El castellano importó luego el término vasco motxil como mochil (esta palabra todavía es usada en algunos pueblos con el significado de cartera), que designó primero al “chico de los recados” y luego a la prenda ligada a su cometido, la mochila.

mutilus > motil > motxil > mochil > mochila
latín > castellano >euskera> castellano> castellano

 Etimología elaborada por David Alcaine de 1º Bachillerato

 


humano

Homo sum; humani nihil a me alienum puto. (Terencio)

“Hombre soy; nada humano me es ajeno.”           

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El dramaturgo latino Terencio (s. II a. C.)  expresó en esta concisa frase la esencia de la solidaridad humana: el hombre está implicado inevitablemente en aquello que afecta a sus congéneres, los humanos.

Los humanos son los que viven pegados a la tierra, en latín humus, por oposición a los dioses, caelites, que viven en el caelum (“el cielo”) y que tienen poderes sobrehumanos. El hombre que vive cerca de la tierra, que mira hacia el suelo, al humus es humilde; cuando el humano se rebaja o se tiende en el suelo se humilla.

Otras palabras de nuestra lengua recogen el étimo latino humus: los humanos conducen a sus ganados de una a otra tierra en la trashumancia; vuelven a la tierra cuando se les inhuma (“entierra), y salen de ella si son exhumados (“desenterrados”).

 


 

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La etimología de la palabra bigote es muy curiosa. Parece estar relacionada con la frase germánica bei Gott o bi God ‘¡por Dios!’ o ‘¡viva Dios!’, juramento que debían pronunciar los caballeros normandos o flamencos, que lucían frondosos mostachos.

En la Castilla del s. XV apenas se conocía la moda del bigote, de modo que esa apariencia bárbara sería contemplada con sorpresa y, quizás, con desprecio, por considerarla una muestra de arrogancia.  El juramento debió usarse primero como apodo para llamar a las personas con bigote, y luego, para designar al bigote mismo.

 


 

 
 

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